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Redacción
Miércoles, 20 de diciembre de 2017
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CEO Barrabés

Meaningful Innovation: La Innovación al servicio de las personas

La búsqueda de una nueva narrativa

Mirando, por un momento, al pasado y observando lo que nos contaba el cine, por ejemplo, en Blade Runner (1982) y Regreso al futuro (1985), veo algo que me llama muchísimo la atención por el contraste que me ofrece con el presente. Más allá de su valor como obras del séptimo arte, estas dos películas compartían un aspecto que revela mucho de la humanidad y de nuestro futuro. En ambas obras subyace una visión, un rasgo prospectivo que recogía algo presente en el imaginario colectivo de la sociedad del momento: los coches voladores. Poco importa que dicha visión no se haya alcanzado, que aún no podamos conducir un coche volador. Para mí, el hecho verdaderamente relevante radica en lo mucho que decía de nosotros como especie, como sociedad, poseer una visión compartida, nuestro propio relato común, capaz no sólo de empujarnos a avanzar, sino también de inspirarnos.

 

De vuelta en el presente, últimamente una pregunta resuena con persistencia en mi cabeza: ¿Seríamos hoy capaces de sugerir un relato común sobre ese futuro al que nos dirigimos inexorablemente? Nuestro presente, protagonizado por una miríada de innovaciones y nuevos desarrollos tecnológicos, se muestra como una maraña difícil de desentrañar, desvelando un futuro velado cuyos perfiles no están claramente acotados. Lo que sí resulta claro, en mi opinión, es que esa falta de relato se debe a una serie de factores tales como la complejidad, la automatización, el exceso, la incertidumbre y la falta de sentido. Efectivamente, el mundo que nos ha tocado vivir es un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo cuya seña de identidad es el cambio permanente y las crecientes dificultades para anticiparlo e interpretarlo.

 

Creo, sinceramente, que nos encontramos en un momento clave de nuestra historia, en el que, tras una travesía por el desierto de casi diez años que ha supuesto asumir multitud de sacrificios, llega el momento de las decisiones que marcarán la vida de las próximas generaciones. ¿Qué queremos ser? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Seremos capaces de construir un consenso sobre ese futuro hacia el que nos encaminamos?

 

Vivimos, sin duda, momentos de profunda transformación. En la era de la información, su sobreabundancia nos arroja, en tiempo real, noticias plagadas de términos como inteligencia artificial, robótica, big data, computación cuántica, cloud, ciberseguridad, etc, que en muchos casos resultan alarmantes cuando exploramos las consecuencias derivadas de su implantación. Uno de los grandes problemas que veo hoy tiene su raíz en el ritmo vertiginoso con el que acontece todo. Empujados por el exceso y la inmediatez se genera, en muchos casos, una falta de profundidad en el análisis. ¿Somos realmente conscientes de los desafíos que las nuevas coordenadas tecnológicas nos plantean, de su significado y de lo que demandan de nosotros mismos?

 

La comprensión real de dichos desafíos es un paso esencial para identificar una narrativa común del futuro. Una narrativa, como toda historia, tiene un propósito, un significado y ese, sin duda, es uno de los grandes retos que tenemos como especie. Como sociedad debemos tener un propósito que nos sirva de faro, que nos guíe en el camino para construir un mundo mejor para todos y más inclusivo, un mundo que cuente con todas las personas y que todas sean partícipes de la definición de lo que significa desarrollo, de la construcción de nuestro propio futuro en nuestros propios términos.

 

Habitamos una era dominada por el optimismo tecnológico, construida sobre el principio de lo que es posible es bueno, pero ¿Es la tecnología suficiente por sí misma para la construcción de un mundo más inclusivo? Si la tecnología no se dota de una narrativa corremos el riesgo de que genere una sociedad distópica liderada por una nueva élite de superhumanos con acceso exclusivo a los últimos avances en manipulacion genética, inteligencia aumentada o mejoras radicales en salud, aumentando exponencialmente la brecha y desigualdad social.

 

 

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