Viernes, 20 de julio de 2018
Digital económico de Aragón y sus protagonistas
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Redacción
Jueves, 1 de marzo de 2018
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Según una estimación en base al informe AROPE, de EAPN

El 20,7% de las aragonesas en edad laboral se encuentra en riesgo de exclusión o pobreza

El desempleo, la inactividad o la contratación irregular son las principales causas que subyacen detrás de esta realidad, afectando más intensamente a las mujeres mayores de 45 años, con discapacidad, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género, entre otras.

El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. En este marco, la Fundación Adecco, en colaboración con empresas comprometidas (REE, Gas Natural, Endesa, Enagás y Yelmo), ha realizado un análisis de la situación profesional de las mujeres a las que ayuda a encontrar empleo1. Todas ellas se enfrentan a un mayor riesgo de exclusión social, por diferentes circunstancias: discapacidad, edad avanzada, responsabilidades familiares no compartidas y/o una situación de violencia de género. 

 

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “históricamente, las mujeres han tenido que enfrentar mayores obstáculos para acceder al mercado laboral, debido a tics culturales relacionados con la maternidad, el liderazgo y otros prejuicios y estereotipos. El hecho de tener una discapacidad o más de 45 años se convierte en una dificultad añadida, incrementando el riesgo de exclusión de las mujeres desempleadas. Precisamente, el empleo se convierte en el factor fundamental de inclusión, en la única herramienta capaz de dotar de la autonomía y realización suficientes como para que estas mujeres normalicen su situación y tengan una vida plena”.

 

El 20,7% de las aragonesas en edad laboral se encontraría en riesgo de exclusión

 

Según el informe AROPE (at risk of poverty and inclusión), elaborado por EAPN, un 27,9% de las mujeres en España se encuentra en situación de riesgo de exclusión o pobreza. Este porcentaje se eleva cuando las mujeres tienen edad laboral, hasta un 30,9%.

 

Para extrapolar estos datos a Aragón, hemos partido de su tasa de exclusión o pobreza general (18,7%). En el caso nacional, el porcentaje general coincide con el femenino. Así pues, tomando como punto de partida que este 18,7% sería la tasa de exclusión o pobreza de las mujeres aragonesas, podemos concluir que la cifra se eleva hasta el 20,7 % en el caso de las que tienen edad laboral, si elevamos este porcentaje en la misma proporción que crece el nacional (del 27,9% al 30,9%, es decir, un 11%).

 

Pero, ¿qué personas se consideran en riesgo de pobreza y exclusión, según AROPE? Aquéllas que cumplen, al menos, uno de los siguientes criterios:

- Vivir en un hogar con una renta inferior al umbral de la pobreza (el 60% de la mediana de la renta nacional, fijada en 2016 en 684 euros mensuales).

- Estar en privación material severa, no pudiendo afrontar, al menos, 4 de los siguientes gastos: vivienda, calefacción, vacaciones, alimentación básica, gastos imprevistos, teléfono, televisor en color, lavadora o automóvil.

- Vivir en un hogar con baja intensidad de trabajo (inferior a 0,2), definida como la relación entre el número de meses trabajados por todos los miembros de la unidad familiar y el número total de meses que podrían trabajar, como máximo, todas las personas en edad laboral de dicho hogar.

 

 

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “aunque el desempleo sólo se menciona en el último de los 3 indicadores, es el desencadenante de todas las situaciones de pobreza y exclusión social. No parece aventurado señalar que, en este 20,7% de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social, en edad laboral, predominan las desempleadas, aquellas que trabajan en situación irregular (sin contrato) o inactivas, con habilidades para el empleo, pero que no trabajan por cuestiones culturales (discapacidad) o responsabilidades familiares”.

 

[Img #6609]

La mujer mayor de 45 años: fuerza laboral clave, en máximos de envejecimiento

 

La mujer mayor de 45 años ha ganado un importante protagonismo en el mercado laboral durante la última década en Aragón. Así, si en 2007 se contabilizaban 4.200 desempleadas de este grupo de edad, 2017 se cerró con 12.400, lo que supone un incremento del 272%. Esta cifra es muy superior al incremento del desempleo de las mujeres de todas las edades en Aragón, que se ha incrementado un 132% en los últimos 10 años.

 

Con todo ello, observamos cómo el porcentaje de mujeres mayores de 45 años (29,4%) tiene un peso mayor sobre el total que hace una década, cuando representaban el 22,9% del total de desempleadas.

 

[Img #6610]

 

Pero, ¿a qué se debe este peso cada vez mayor de la fuerza laboral femenina senior?

- En primer lugar, a una cuestión demográfica. El envejecimiento poblacional se encuentra en máximos históricos y, cada año, más mujeres van a parar a esta franja de edad. Concretamente y, según el INE, hace una década se registraban 158.744 mujeres entre 45 y 64 años en Aragón, frente a las 184.744 de la actualidad. A la luz de estas cifras y, por pura estadística, resulta lógico que tengan cada vez más peso sobre el total de desempleadas.

 

- En segundo lugar, a una cronificación del desempleo. Gran parte de las mujeres mayores de 45 años se ven abocadas al paro de larga duración, es decir, llevan más de un año sin encontrar una ocupación. Concretamente, el 64% de las desempleadas mayores de 45 años en España es de larga duración, frente al 51% de las mujeres de todas las edades.

 

¿Por qué esta cronificación del desempleo entre las mujeres senior? A continuación, analizamos las causas:

  • -  De la inactividad al desempleo. Con la crisis económica, una gran masa de mujeres, senior, hasta el momento inactivas, decidieron buscar empleo para apoyar a una economía doméstica resentida. En concreto, 2017 cerró con 133.100 aragonesas mayores de 45 años activas, un 50% más que en 2007, cuando se contabilizaron 88.500. Sin embargo, muchas de las que se iniciaron en la búsqueda de empleo se toparon con la crudeza de un mercado poco acogedor, de modo que al incorporarse al mercado laboral, lo hicieron directamente al desempleo.

  • -  Prejuicios culturales, que conducen directamente a la discriminación laboral. Se materializan en creencias estereotipadas, como que su valía profesional está obsoleta o que su capacidad de aprendizaje será exigua. Estos prejuicios eclipsan algunos valores que habitualmente están muy presentes en la fuerza laboral senior, y que se convierten en garantes de productividad: madurez, templanza, fidelidad al proyecto, búsqueda de la estabilidad, etc.

 

- Desactualización competencias. Habitualmente, la mujer mayor de 55 años se incorpora a la búsqueda de empleo tras largos periodos de inactividad o tras muchos años en la misma empresa. Ello hace que cuando se enfrentan a esta búsqueda, lo hagan con unos recursos y herramientas que ya han quedado obsoletos, en un mercado laboral cuyas necesidades evolucionan a pasos agigantados. Todo ello lleva a que su candidatura no conecte con las empresas actuales. Además, en muchos casos, necesitan un reciclaje profesional, actualizando conocimientos técnicos que conviertan su experiencia en un valor añadido.

Según Francisco Mesonero: “En un país en máximos históricos de envejecimiento, es vital desterrar prejuicios y estereotipos que alejan a la mujer mayor del mercado laboral, ofreciendo las herramientas y flexibilidad necesarias para un mercado más competente e inclusivo. Además, resulta imprescindible reorientar las políticas activas de empleo a la realidad actual, para que vayan alineadas a un objetivo claro de mejora de la empleabilidad y se centren en la formación, en aras de que no se pierda el talento de una masa tan significativa de desempleadas”.

 

[Img #6611]

 

La mujer con discapacidad: la ficha más débil del tablero

La discapacidad se convierte en una dificultad añadida para las mujeres que buscan empleo, ya que a los prejuicios derivados del sexo (maternidad, posibles incapacidades temporales a ésta asociadas o liderazgo), hay que añadir la discriminación que a menudo experimentan las personas con discapacidad.

¿Por qué esta cronificación del desempleo entre las mujeres senior? A continuación, analizamos las causas:

  • -  De la inactividad al desempleo. Con la crisis económica, una gran masa de mujeres, senior, hasta el momento inactivas, decidieron buscar empleo para apoyar a una economía doméstica resentida. En concreto, 2017 cerró con 133.100 aragonesas mayores de 45 años activas, un 50% más que en 2007, cuando se contabilizaron 88.500. Sin embargo, muchas de las que se iniciaron en la búsqueda de empleo se toparon con la crudeza de un mercado poco acogedor, de modo que al incorporarse al mercado laboral, lo hicieron directamente al desempleo.

  • -  Prejuicios culturales, que conducen directamente a la discriminación laboral. Se materializan en creencias estereotipadas, como que su valía profesional está obsoleta o que su capacidad de aprendizaje será exigua. Estos prejuicios eclipsan algunos valores que habitualmente están muy presentes en la fuerza laboral senior, y que se convierten en garantes de productividad: madurez, templanza, fidelidad al proyecto, búsqueda de la estabilidad, etc.

 

- Desactualización competencias. Habitualmente, la mujer mayor de 55 años se incorpora a la búsqueda de empleo tras largos periodos de inactividad o tras muchos años en la misma empresa. Ello hace que cuando se enfrentan a esta búsqueda, lo hagan con unos recursos y herramientas que ya han quedado obsoletos, en un mercado laboral cuyas necesidades evolucionan a pasos agigantados. Todo ello lleva a que su candidatura no conecte con las empresas actuales. Además, en muchos casos, necesitan un reciclaje profesional, actualizando conocimientos técnicos que conviertan su experiencia en un valor añadido.

 

Según Francisco Mesonero: “En un país en máximos históricos de envejecimiento, es vital desterrar prejuicios y estereotipos que alejan a la mujer mayor del mercado laboral, ofreciendo las herramientas y flexibilidad necesarias para un mercado más competente e inclusivo. Además, resulta imprescindible reorientar las políticas activas de empleo a la realidad actual, para que vayan alineadas a un objetivo claro de mejora de la empleabilidad y se centren en la formación, en aras de que no se pierda el talento de una masa tan significativa de desempleadas”.

 

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