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Redacción
Lunes, 9 de julio de 2018
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Presidente de Aragonex

Las pensiones siempre serán posible

Las pensiones son un seguro social que permite afrontar la circunstancia de jubilación de una persona con relación a su vida profesional o laboral cuando esta es pública, por lo general el cobro de la misma se produce a cargo de los trabajadores en activo. Así es en España, por lo que el peso de este coste debe estar sujeto a un número suficiente de activos para que se dé la garantía necesaria.

Este equilibrio está empezando a fallar por diferentes razones. La primera y fundamental es que ha disminuido el número de trabajadores en activo y se ha incrementado el de pensionistas. En números redondos tenemos 18 millones de los primeros, frente a 10 millones de los segundos, eso nos da una relación de 1,8 cotizantes para cada jubilado, cuando hace unos diez años era de 2,5. Así pues la tendencia es a una crisis de aportantes frente a receptores.

 

Como se ha producido una devaluación sa- larial y las cotizaciones son en base a los salarios estas se decrementan en la misma proporción, pero no terminan aquí los problemas ya que aquellos que se están jubilando en la actualidad, lo hacen con ma- yores pensiones que hace 25 años, en fin un panorama poco esperanzador.

 

Todo lo dicho hasta aquí, no es para certificar la próxima muerte de las pensiones, es para trabajar en nuevos modelos que hagan posible la continuidad basada en pensiones dignas y suficientes, les garantizo que fórmulas las hay y me van a permitir que de forma general les explique alguna de ellas.

 

Lo primero de todo es entender que tene- mos la gran suerte de vivir en un país desa- rrollado y de los que se denominan ricos y por tanto, esto nos da paso a poder garantizar un bienestar suficiente para los ciudadanos, en la parte que nos atañe, el Estado debería garantizar a todos aquellos que cumpliendo 65 años y sin más condiciones recibiesen una pensión de 400 euros/mes, este importe sería deducido de la pensión contributiva para aquellos que la recibiesen, es decir y como ejemplo, quien con esa edad tuviese una pensión de 1.000 euros/ mes, la Seguridad Social le pagaría 600 y los otros 400 irían a cargo de impuestos.

 

Esto que puede parecer una desvirtuación del sistema de pensiones, no lo es, ya que primero estaríamos estableciendo un modelo igualatorio para todos solo en base a la edad y luego para quienes tengan derechos pasivos, que no tendrían un alto peso para la caja de la Seguridad Social; bien entendido que la mayor parte de receptores no contributivos, serían mujeres que han dedicado su vida y esfuerzo al cuidado de la familia. Este coste de impuestos sería aproximadamente unos 50.000 millones de euros por año, cantidad que en un alto porcentaje se deduciría de los costes de la Seguridad Social.

 

Hacienda de estos 50.000 millones, en la actualidad, ya está pagando 13.550 millones a las pensiones no contributivas, así que de los 127.000 millones que paga la Seguridad Social quedaría disminuido en unos 36.000 millones, es decir pagaría 91.000 millones. Hagamos un segundo ejercicio encaminado al cambio de modelo; los cotizantes (trabajadores y empresas) a la Seguridad Social, lo hacen hasta un máximo de 45.000 euros poraño, por encima de esto ya no cotizan y es curioso que hasta este importe tenga que ver con los salarios que cobran los trabajadores de las PYMES.

 

Aquellos que cobran por encima del mismo, en su mayoría están en las grandes empresas, por lo que si desapareciese el límite de las cotizaciones, el ingreso adicional para la Seguridad Social sería alrededor de 19.250 millones por año; así pues los ingresos serían 108.000 millones actuales, más los 19.250 millones de nueva creación, darían un total de 127.250 millones, por lo que tendríamos un superávit de 36.000 millones, que nos permitiría bajar diez puntos porcentuales las cotizaciones sociales, pudiendo dedicar estos al incremento de los salarios y a la creación de nuevos puestos de trabajo, que en ambos casos darían como resultado un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social y unos mayores ingresos por IRPF a Hacienda, todo ello sin contar con la mayor capacidad de consumo privado.

 

Como resumen de lo hasta aquí expuesto; con la aportación a la caja de la Seguridad Social, del 100% de las retribuciones laborales y con una bajada de diez puntos porcentuales en las cotizaciones, los ingresos de la Tesorería se establecerían en unos 89.000 millones de euros, como esto supone un ahorro de costes laborales de unos 39.000 millones de euros, tanto si se dedicase a la creación de puestos de trabajo, como al aumento de salarios o un mixto de ambas  cosas, esto significaría unos ingresos adicionales de 9.000 millones a la Seguridad Social y unos 1.500 millones a Hacienda.

 

No vamos a realizar cálculos farragosos sobre el significado que aportaría la mayor ca- pacidad de consumo de los ciudadanos y con ello, un incremento de ingresos impositivos. Podrán decirme que con todo esto los Presupuestos Generales del Estado no cubren los 40.000 millones necesarios para el pago de esas pensiones, llamémoslas ciudadanas, pero hay algo que no debemos olvidar, la re- organización fiscal, las PYMES pagan como Impuesto de Sociedades, una media del 16% y las grandes empresas el 5% ¿es justo esto?. Pues no bajemos a las PYMES, igualemos a las grandes , que son 11 puntos; reorganice- mos también los gastos, no en los servicios, pero si en la gestión, hoy con la transformación digital, podríamos ahorrar al menos un 12% de costes de gestión.

 

En definitiva, la conclusión de todo esto es que esos discursos sobre la posibilidad de continuar con las pensiones no tiene la más mínima razón, trabajo e imaginación.

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