Miércoles, 15 de agosto de 2018
Digital económico de Aragón y sus protagonistas
Miércoles, 15 de agosto de 2018
Actualizada el: Martes, 14 de agosto de 2018 16:03
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Redacción
Viernes, 13 de julio de 2018
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Especialista en empleo, orientadora laboral y desarrollo profesional

La empresa, el empleo, las personas y la Sociedad digital.

Las nuevas tecnologías están generando transformaciones en todos los ámbitos. Nadie puede discutir que el conocimiento y la información tienen un fuerte impacto en la vida de las personas y de las organizaciones, y que junto con la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), tienen el poder de transformar la economía y la sociedad. Nos encontramos en un contexto de cambio rápido y disruptivo en lo personal, en la sociedad, en la empresa, en el empleo, en la educación, incluso nos encontramos en un momento en que se están redefiniendo sus bases.

La Revolución 4.0 transforma todos los sectores económicos, nuestros hábitos de consumo, de relacionarnos y la concepción de la vida. Empresas tecnológicas y colaborativas como Uber, Social car, Airbnb rompen las reglas del juego de los sectores tradicionales.  Nuevas tecnologías como el cloud computing, realidad aumentada, nanotecnología, impresión 3D, blochkchain, Internet de las cosas, la Inteligencia artificial o el machine learning, entre otras, contribuyen a la digitalización de la economía y la sociedad.

 

Según un Estudio de Randstad Research, España podría generar un empleo potencial de 1.250.000 empleos hasta 2022 entre los empleos STEM (acrónimo en inglés que sirve para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), los inducidos por este tipo de empleos y los puestos indirectos. Las estimaciones indican que con la introducción de un trabajador de alta tecnología se crean de media entre 2.5 y 4,4 empleos fuera de ese sector.

 

Los trabajos en los que las personas vamos a ser sustituidas por algoritmos o robots son aquellos que se basan principalmente en “tareas rutinarias” y en las “tres D” (dirty, dull, dangerous) sucio, aburrido o peligroso. Debemos estar alerta, salir de nuestro espacio de confort y prepararnos para estos cambios porque ese futuro ya es hoy.

 

En esta revolución digital, faltan profesionales altamente cualificados ligadas a la nueva economía (según Randstad Technologies los 5 perfiles más disruptivos durante 2018 son especialistas en plataformas conversacionales, desarrolladores de deep learning, desarrolladores de aplicaciones de realidad aumentada, consultores de blockchain y arquitectos de ende computing) y profesionales en sectores tradicionales con competencias digitales.

 

No obstante, la transformación digital no va de tecnología sino de personas. Y por eso, en la empresa, el papel del departamento de Recursos humanos es clave en la gestión del cambio cultural de las empresas y como impulsor de este nuevo paradigma organizativo. No consiste solo en implementar nuevas herramientas sino en transformar la organización aprovechando las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías digitales. El departamento de Desarrollo de personas y adquisición de talento es clave para que la cultura digital cale en la empresa, aunque también en gran parte de los casos, debe afrontar su propia digitalización y transformación.

 

Para acometer el cambio de cultura digital, es conveniente que la empresa tenga en cuenta los siguientes puntos: realizar una auditoría del estado de la digitalización de la organización, analizar las capacidades digitales del talento que existe en la empresa, la tecnología y herramientas para la transformación digital, y la cultura digital de la empresa. Formar en habilidades digitales. Fomentar una cultura de la innovación y disrupción para que los empleados aporten valor añadido a su trabajo. Tender a trabajar en entornos colaborativos, donde las personas trabajen interconectadas, interaccionen con los clientes y las redes sociales. En esta red, son las personas quienes recogen la información, inquietudes, necesidades y soluciones, pueden aportar a los clientes las experiencias y satisfacción que necesitan, creando valor junto con la empresa de una manera conjunta.

 

En el ámbito profesional, si queremos estar preparados y adaptarnos a los cambios de esta Revolución 4.0, (aunque es obvio, pero no se suele hacer), debemos informarnos de las transformaciones digitales que están sucediendo y de la actualidad económica, comprender los cambios y el futuro tecnológico. Realizar un análisis de las competencias profesionales y personales del puesto de trabajo que se desempeña y del sector económico en el que se encuentra trabajando, y contrastarlo con las innovaciones digitales que surgen en el mismo. De esa manera, sabremos cual es la hoja de ruta que debemos trazar para reorientar nuestra carrera profesional.

 

En ambos casos, empresas y profesionales, no podemos creer que la utilización o implementación de la tecnología en nuestra vida o en los procesos o productos como aplicaciones móviles, big data, sensores o tener comercio electrónico, nos hace estar preparados para esta nueva era digital.  

  

La sociedad del conocimiento y la digitalización tienen efectos beneficiosos directos en los indicadores de calidad de vida, en el bienestar y desarrollo, así como en la productividad, la competitividad y la innovación. Por contraposición, aparece la brecha digital cuando las personas y empresas no acceden a esos conocimientos o a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Para evitar la brecha digital, es necesario que las nuevas tecnologías sin excepción lleguen a todas las empresas, administraciones y a los ciudadanos. Es preciso que se fomenten políticas de inclusión digital.

 

Para preparar nuestra adaptación a la Sociedad digital de un presente y futuro incierto, volátil, complejo y ambiguo en el que nos hallamos, es fundamental que haya un cambio en los modelos educativos y formativos para estar alineados al entorno digital en el que actualmente vivimos (se estima que un 65% de los estudiantes que entra ahora en educación primaria trabajará en actividades que todavía no han sido identificadas y en los últimos siete años, el número de estudiantes matriculados en carreras STEM en España ha descendido, en más de 65.000 profesionales, representando el 26% del total de estudiantes). También se necesita que las políticas activas de empleo que diseñen los Gobiernos frenen la brecha de la desigualdad que va a generar esta nueva revolución, anticipando y fomentando la adquisición de las competencias y habilidades digitales y disruptivas necesarias. Y que las empresas se suban al carro de la transformación digital siendo el centro, las personas que trabajan en ellas.

 

En Aragón, “cada día se publican cerca de 700 ofertas de trabajo TIC, la gran mayoría procedentes de empresas externas que buscan extraer de Aragón un talento que escasea. Frente a esta demanda, cercanas a las 2.000 personas para el 2018, la Universidad de Zaragoza ha egresado  este año alrededor de 90 graduados en informática y telecomunicaciones”,  datos aportados por el clúster de IDIA en su comparecencia ante las Cortes de Aragón.

 

Las buenas noticias es que tanto el Gobierno de Aragón como los dos clústeres de innovación y tecnológicos, IDIA y Tecnara están realizando actuaciones que contribuyen a la transformación digital de las empresas, así como en el problema de la falta de cualificación de profesionales en nuestra región “cultivar, atraer y retener el talento de los y las aragonesas”.

 

Todas estas actuaciones son importantes, pero no suficientes, si queremos que Aragón no pierda el tren del liderazgo digital, se hace necesario que se aúne la colaboración público-privada, y que se cree un Plan Estratégico y unas líneas de actuación entre todos los agentes implicados: Gobierno de Aragón, especialmente Economía, industria y empleo, Educación, Innovación, investigación y universidad; los clústeres, agentes sociales, expertos, entre otros. Considero que la elaboración de una estrategia requiere la participación más amplia posible de los actores del ecosistema digital, si queremos garantizar el éxito del mismo y de las acciones que contengan.

 

Como dice un proverbio árabe: “Cuando sopla mucho el viento, hay quién levanta muros y otros que construyen molinos de viento”.  En Aragón, debemos remar todos en el mismo sentido para que la economía y la sociedad aragonesa lideren la revolución 4.0 y no existan brechas digitales

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