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Redacción
Lunes, 3 de septiembre de 2018
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Especialista en empleo, orientadora laboral y desarrollo profesional

“Los contactos, el empleo y los negocios”

“Los amigos de mis amigos son amigos míos por reflejo”. Madame de Sévigné
"La única forma de tener un amigo es ser uno." Ralph Waldo Emerson

Algunas personas, salvo los y las profesionales que se hallan en el área de comercial y marketing que son especialista en este tema, no suelen ver la necesidad de hacer y mantener contactos profesionales más allá de su compañeros y compañeras de trabajo. Ni de informar a su familia y amistades en detalle en lo que consiste su trabajo o los proyectos en los que se involucra. Quizá por falta de interés, por no aburrir o por separar la esfera de lo personal y profesional, entre otros motivos.

 

Considero que es una equivocación, que se suele advertir cuando se requiere, en la mayoría de los casos, un empleo o una mejora profesional. Según un estudio realizado por Lee Hecht Harrison del Grupo Adecco: “sólo el 20% de las ofertas de empleo que se generan en España es visible”. Esto significa que el otro 80% permanece en lo que se denomina mercado oculto.

 

Muchas empresas prefieren no hacer públicas sus vacantes, acudiendo para cubrirlas a sus propias fuentes de reclutamiento, a intermediarios o a referencias de personas de su confianza. De ahí la importancia de activar y cultivar adecuadamente la red de contactos.

 

Por norma general, hasta que no hay una necesidad no nos ponemos mano a la obra, pero es mucho antes cuando hemos de empezar a crear y tejer esa red de contactos. No nos damos cuenta que, si algún profesional o empresa necesita a alguien con tus competencias o requiere alguno de los servicios o productos que ofreces, es más fácil que se acuerden y acudan a ti, si has mantenido con ellos previamente una relación sincera.

 

La red de contactos profesionales no solo sirve para que un conocido te informe sobre un proceso de selección o generar nuevas oportunidades de empleo, también te permite que se visibilice tu marca personal, conocer a otros profesionales con los que crear sinergias o colaboraciones, conseguir nuevos clientes o fortalecer su confianza, detectar ideas de negocio; conseguir soluciones, alternativas a una preocupación, dificultad o problema; aumentar el tráfico de tu web, o la visibilidad de tu proyecto profesional, en definitiva multiplicar las posibilidades de conseguir tus objetivos.

 

El Networking consiste en construir y aumentar la red de contactos profesionales de calidad, con el fin de establecer sinergias basadas en la confianza y en la ética, en donde los y las profesionales aportan valor a la relación y ambas partes se benefician “win to win”.

 

Por experiencia he comprobado que las Reglas de Oro del Networking que hay que tener en cuenta, son las siguientes:  La primera es que tu red de contactos será mejor cuanto más diversa y heterogénea sea, cuántas más personas influyentes haya, cuanto más numerosa sea tu red y más interactúes con sus miembros. Y la segunda, las conversaciones son imprescindibles porque de nada te servirá tener una gran red de contactos, si nadie sabe quién eres o si no has creado el vínculo para que te ayuden a cumplir tu objetivo.

 

Una idea equivocada que se suele dar en las redes sociales y profesionales como es el caso de LinkedIn es la creencia que hacer networking es disponer de un número elevado de profesionales como contactos. Siento decir que eso es solo una base de datos, cuantiosa pero sin gran valor. Si se quiere tener contactos de calidad, es preciso personalizar las invitaciones e interactuar con las personas que has elegido y que forman parte de tu red, generar conversaciones e incluso trascender al 1.0, tomando un café o conociéndose aprovechando la celebración de un evento o jornada de carácter laboral. Nadie te ayuda a cumplir tu objetivo si antes no te conoce y se crea una conexión.

 

Las relaciones profesionales se basan en la confianza, en los valores que cada uno tiene, y en el beneficio mutuo que cada una de las partes puede aportar a la otra persona.  Por este motivo es conveniente desarrollar algunas de las capacidades necesarias para hacer un networking eficaz como son las habilidades sociales, la comunicación, la autoconfianza, la seguridad, la generosidad, la paciencia, entre otras. No obstante, tan importante como las capacidades son la actitud y el comportamiento.

 

Recomiendo para quién no disponga de algunas de las cualidades necesarias para establecer contactos de calidad, trabajar en ellas porque de nada sirve acudir a una reunión o un evento, si cuando se tiene que expresar una opinión o entablar una conversación, no se abre la boca por inseguridad, vergüenza o timidez. Lo mismo ocurre con aprender a escuchar y hacer preguntas, así como transmitir eficazmente el mensaje para conseguir nuestro objetivo. Piensa que, si no lo haces tú, nadie lo hará por ti.

 

También hay que trabajar la paciencia y la tolerancia a la frustración, no es preciso obtener una contestación positiva en cada encuentro, hay que dejar que la conversación fluya. Las relaciones se construyen paso a paso, la paciencia con proactividad son virtudes a cultivar, a veces se requiere “sembrar antes para cosechar después”. Y siempre, después del encuentro, realizar una evaluación porque así será la única manera de aprender de los errores y potencia los logros.

 

Los valores más importantes que debemos transmitir en un encuentro profesional para que se tenga éxito son la sinceridad, la coherencia, el interés por la otra persona, la convicción y la pasión. Y no se puede olvidar que el afecto, el interés y simpatía son fuerzas que cohesionan la relación.

 

Si quieres profundizar más sobre como hacer networking, te incluyo el link de la “Guía del Networking para principiantes”.

 

Marta Mouliaá. Especialista en empleo, orientadora laboral y desarrollo profesional

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