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Actualizada el: Viernes, 18 de enero de 2019 13:13
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Redacción
Lunes, 7 de enero de 2019
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Politóloga, Gestora Publica y Técnico en Marketing y Comercio Exterior

EL NACIONALISMO ACTUAL

Mucho se está hablando últimamente del termino nacionalismo, y es que parece ser, que estamos asistiendo al resurgimiento de los nacionalismos en tintes que creíamos ya superados por los desgarradores efectos que nos denostó la 2ª Guerra Mundial, pero; parece que la historia viene repitiéndose y nos muestra ahora como el nacionalismo esta vapuleando los equilibrios de las Instituciones tanto nacional como Internacionalmente.

Nacionalismo y democracia representan dos de las más acuciantes ideologías y transformaciones políticas de la sociedad contemporánea. Como fuerzas ideológicas y programas institucionales no siempre se han direccionado en una misma dirección, a pesar de que ambas apelan a personas y pueblos. 

 

En alguna ocasión, el nacionalismo aparece como plenamente congruente con la democracia al postular la libertad, la igualdad y el progreso, lo que suele galvanizar la energía positiva de la ciudadanía en su conjunto. En otras ocasiones, nacionalismo y democracia se muestran casi antagónicos, pues mientras el primero genera mecanismos de exclusión e intolerancia, el segundo lo hace de frustración por restringir su definición a un modelo representativo de carácter mayoritario. Por lo que la relación entre ambos no está exenta de tensiones y paradojas, 


Podríamos afirmar que en España, desde la Transición (incluso ya anteriormente), el problema de los nacionalismos no han sido pecata minuta, pues por un lado, el nacionalismo vasco enmascarado de sus no pocas acciones violentas, sembró el terror con sus prácticas mas exacrables, donde tras su apaciguamiento y escudados en otras fórmulas no menos visuales que no menos agresivas siguen a dia de hoy tontoneando, y tras ello y, últimamente con mas garra si cabe, despertamos con el nacionalismo catalán, dotado este de no pocos métodos de presión y extorsión nada desdeñables.


Pero realmente, nos podríamos preguntar;¿ cual es la naturaleza de este nacionalismo?
Pues bien lectores, Si buscásemos la definición de termino nacionalismo; nos lo describiría como << conjunto de creencias que un determinado grupo de personas tiene sobre su sentido de pertenencia a una nación>> pero cuidado¡¡ pues no debemos de caer en el error de confundirlo con el concepto de patriotismo, pues a diferencia de este, se requiere una postura política clara y tendiente a la acción a diferencia del patriota que solo puede sentir amor hacia su país, el nacionalismo es la reivindicación de un conjunto de posturas políticas particulares y generalmente asociadas a un partido (diferencia entre ambos conceptos la cual quiso dejar muy clara el Presidente Enmanuel Macron en su discurso en el centenario de la 1º Guerra Mundial el pasado 20 de Noviembre frente a el Arco del Triunfo de París, recalcando que el patriotismo es exactamente lo contrario a el nacionalismo, tachando al nacionalismo como una traidor, teoría que podía entenderse como una versión de una frase del novelista Romain Gary . “El patriotismo es el amor de los propios. El nacionalismo es el odio de los demás”, escribió en su libro Pour Sganarelle, de 1965.

 

Sentimiento nacionalista asociado al concepto de nacionalismo como ideología, y hete aquí uno de los puntos mas problemáticos en el que nos encontramos, el de Nacionalismo como ideología; que postula la necesidad de la concordancia entre el territorio que se considera propio de la nación, controversia que ha llevado a no menos conflictos entre ellos bélicos. Orgullo nacionalista a lo largo de nuestra historia que han servido de justificación a despotismos como los de Hittler, Mussolini y el mismo Francisco Franco
Nacionalidades que ha servido en la mayoría de las ocasiones para canalizar el descontento y/o frustración con la población, nacionalismos, los presentes, que sino atendemos cuidado podrían derivar en una xenofobia y discriminación exacerbada


Pero no estaríamos en lo cierto si denotáramos el termino nacionalismo como algo siempre negativo, pues no es así el nacionalismo en su día, fue un factor decisivo para la modernización, de transformación y formación de las naciones o estados tal y como hoy en día las conocemos.
Pero llegados a este punto nos podríamos preguntar; ¿qué explicación tiene el nacionalismo actual, cuando el nuevo modelo de estado-nación se ha extendido ya por toda la faz del planeta? 


Como es de esperar, la respuesta no es difícil de adivinar: pues hoy no se trata ya de modernizar las estructuras políticas o de liberar a ciertas poblaciones de los despotas coloniales o imperiales. Lo que persigue el nacionalismo del siglo XXI no es otra cosa que desquebrajar las naciones ya existentes. Como dirían lenguas mas sibilinas o en román paladino, los nacionalistas actuales pretenden hacerse un sayo para ellos con la capa que pertenece a todos sus conciudadanos. Y no se trata de hacerse un sayo que abrigue a todos los condiscípulos de la idealizada nueva nación; NO¡, tratan de diseñar y tejer unas vestiduras adecuadas para el clan nacionalista promotor y dinamizador de la separación y que, anhela promulgarse en el moderador y gobernante de la nueva pseudo-nacion por el tiempo mas largo posible, y, si es factible, por infinitus infinitum.


El nacionalismo actual es, simplemente, un desplazar de sillones las piezas existentes para acomodar sus posaderas en ellos, el nacionalismo -como ya he advertido anteriormente- de una burguesía local frustrada que quiere convertirse en Gobierno soberano, es decir, lo que se trata es de monopolizar; no de realizar reformas que desarrollen y beneficien a su pseudo-nacion , lo que realmente se trata de conseguir son sillones cuanto más grandes y comodones.

 

Los camarillas propulsores del nacionalismo catalán no alzan las miras en sus condiscípulos catalanes, no, no tendamos a error, pues ello es hazaña secundaria, lo primordial e importante es que esta camarilla alcance el poder absoluto pese a quien pese y costa de lo que fuese (manipulación histórica, cultural, ideológica al fin y al cabo). El propósito básico de todo nacionalismo que no es otro que el de dotar de poder y mas prestigio (no para el ) sino a la nación o la unidad donde haya decidido hundir su propia individualidad, se ha desquebrajado, vapuleado, ….ninguneado por la clase gobernante erróneamente denominados gestores públicos y/o políticos y, pese a lo que nos pese, señores; el aquí narrado es el credo verdaderamente constatado que sumerge en el nacionalismo del siglo XXI. 
Que Dios nos coja confesados¡¡

 

Ana Belen Hernandez Sanchez
Politologa, Gestora Publica y Técnico en Marketing y Comercio Exterioo

 

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