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Digital económico de Aragón y sus protagonistas
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Actualizada el: 17:48
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Redacción
Miércoles, 15 de mayo de 2019
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Presidente de Aragonex

Rejuvenecer el futuro

Los conceptos longevidad y fecundidad son identificadores importantes del camino de nuestra sociedad, el primero de ellos porque la tasa de esperanza de vida ha ido creciendo, superando hoy los ochenta años y con condiciones más favorables que las que tenían nuestros abuelos.

Por ello, de una manera objetiva y aislada, podríamos afirmar que este concepto es una forma positiva de entender la evolución de las personas; otra cosa es el análisis que se desprende de la fecundidad, pues la bajada de la misma está convirtiendo la pirámide demográfica en una especie de cometa barrilete, por lo que nos encontramos con una sociedad con clara derivación al envejecimiento y, por ello, llevado a la exageración, podemos afirmar que estamos ante la desaparición de la misma, lo que viene a suceder en al- gunos municipios.

 

Considero que con lo expuesto hasta aquí el problema está planteado y ahora nos falta analizarlo en mayor profundidad y establecer soluciones que lo reconviertan, pues no hacer nada es lo único que no está permitido.

 

En nuestro planeta tierra, la evolución de la población ha pasado de 1.000 millones de habitantes en 1800 a más de 7.000 millones en 2017, y esta cadena continúa creciendo, entonces: ¿a qué responde el problema de envejecimiento que sucede en España y en otros países? A mi entender esta especificidad se da en los países desarrollados, pues la forma de vida y las necesidades económicas para realizarla, hace que la decisión de una familia en tener hijos se retrase hasta tal punto que incluso en muchas ocasiones se deba recurrir a los tratamientos de fertilidad y reproducción asistida. De esta manera el continuo aumento de la población en el mundo, queda casi en exclusiva en el con- tinente africano, que a mitad de este siglo podría contar con 2.500 millones de habitantes, este desequilibrio es el que deberemos analizar y encontrar fórmulas que permitan una vida correcta para todas las personas.

 

Traslademos estas circunstancias a Es- paña que en 2017 tenía 46,5 millones de habitantes con 91,95 habitantes por km2, sin analizar nada más, podríamos afirmar que estamos ante un país que no está mal, demográficamente hablando. Pero al ir más allá, nos encontramos que las siete provincias más pobladas tienen el 45% de la población, mientras que las quince menos pobladas, solo el 8%, por tanto, ya no es un resultado tan bueno como podíamos suponer. Si además, hablamos de enve- jecimiento, nos encontramos con un país cuya edad media está en 43 años, cuando la mundial está en 30 y aunque el 75% tiene menos de 60, tan solo el 30% tiene menos de 30 años. Así que estamos en circunstancias que no auguran un buen futuro, superando el número de muertes al de nacimientos, en 2017 nacieron 18.600 niños menos que en 2016, así que el único incremento poblacional que tenemos tiene que ver con la entrada de inmigrantes.

 

El número medio de hijos por mujer está 1,33. Si analizamos el de las mujeres na- cionales es de 1,28, ya que las mujeres extranjeras es de 1,65. Y aunque el 9 % de la población de España es extranjera, en estos momentos la tasa de inmigra- ción ocupa el puesto 15 en la Unión Europea y el 53 del mundo y somos el décimo país del mundo con mayor población extranjera detrás de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia, Canadá o Reino Unido; la mayoría de los inmigrantes provienen de Iberoamérica.

 

Podemos concluir, que vistos todos es- tos datos que da el Instituto Nacional de Estadística, la población que tendremos en 2023 será de 45,93 millones de personas, 350.000 menos que en 2017. Así que no solo seremos menos, sino más envejecidos. Si a eso le añadimos que en 2030, según el Fondo Monetario Internacional, España debería tener un incremento de población activa de cinco millones y medio más que en 2017, el panorama ya es de pura tristeza.

 

Por tanto, tampoco vamos a ir a llorar a un rincón, lo que debemos hacer es trabajar en dos líneas: la primera en establecer apoyo a la maternidad de manera muy efectiva; parece que en lo concerniente al tiempo prestado a la paternidad ya se ha igualado con relación a la maternidad, lo que equipara el sacrificio de ambos progenitores en lo que respecta a la carrera profesional, ahora hay que desarrollar el apoyo económico al esfuerzo del coste de crianza de los niños, de esta manera será posible que recuperemos una fecundidad más oportuna a la necesidad del país.

 

 

La segunda es conjugar una mejor política en cuanto a la recepción de in- migrantes, que no hay duda vamos a necesitarlos de forma urgente, así que no pensemos que les estamos haciendo un favor, casi de caridad, nos lo estamos haciendo nosotros, pues el coste de un sistema de bienestar social como el que tenemos o lo sujetamos a tra- vés de población productiva o lamen- taremos ver cómo se nos va diluyendo como un azucarillo.

 

En definitiva, empecemos a dejar de pensar que lo tenemos todo solucionado y trabajemos juntos por un país más vivo y con mayores esperanzas de futuro.   

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