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Actualizada el: Martes, 20 de agosto de 2019 20:36
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Redacción
Miércoles, 22 de mayo de 2019
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Vicepresidente y Director Ejecutivo Fundación Chávarri por el Bien Común

El bien común en un nuevo gobierno: diálogo

Han pasado quince días de una elecciones y ahora toca configurar un gobierno ¡Cómo han cambiado los tiempos! la fracción parlamentaria hace que, sin ganar nadie de manera absoluta, llegue a gobernar el partido que más diputados haya obtenido.

Esto está bien porque exige dialogo y capacidad de entendimiento. Gobernar es servir, lo he señalado en todos mis artículos y no me cansaré de recordarlo porque si se pierde esta perspectiva no se gobierna y sí se impone. Imponer en política es el camino más fácil para realizar la actividad parlamentaria; pero esto significa alejarse de los fundamentos que sustentan a la democracia. Para ello es preciso desarrollar un proyecto basado en tres ejes: el diálogo, la coherencia y el respeto hacia los demás.

 

El nuevo gobierno de España que, sin duda, será liderado por Pedro Sánchez, tiene que afianzarse en los tres ejes. Pero éstos no podrán ser activados si no existe un vector que los una, y para ello tiene que darse algo esencial, la humildad.

 

Ser humilde te hace recordar que, si has llegado a un cargo de responsabilidad y, desde luego, ser Presidente de un Gobierno conlleva esta realidad, eres el servidor de todas las personas que forman parte del Estado al que representas. El marketing político debe desaparecer en aras de realizar un servicio a las personas y no a los principios del partido político.

 

 

¿Por qué diálogo? Sin el mismo es imposible realizar un proyecto que tenga el servicio como referente de las acciones que se realicen. El político tiene que darse cuenta que un programa electoral no puede existir para imponerlo, sino para dialogarlo. Y máxime cuando las fuerzas políticas tienen la representación existente en el Congreso. Existen sensibilidades y percepciones que hay que tener muy presentes; pero siempre en el marco de la Constitución.

 

Este país tiene, todavía, grandes retos a los que dar respuesta, y hay que pensar en los mismos para que se puedan hallar las mejores soluciones. Esto solamente será posible si se tiene claro que el trabajo hay que realizarlo conjuntamente.

 

Retos a los que el nuevo Presidente de Gobierno va a tener que atender: El envejecimiento de la población, la existencia y permanencia de las pensiones, el desempleo, el mantenimiento de la sanidad, la educación, las diferencias territoriales, la inmigración, relaciones con América Latina, Europa, África y Asia; efectivamente puede haber más puntos; pero los señalados considero que son suficientes para cuatro años de servicio.

 

Buscar soluciones a estos retos implica comenzar con una firme voluntad de diálogo con el resto de las formaciones políticas. Para ello es preciso que los políticos tengan una alta sensibilidad por realizar un servicio y no la implantación de una ideología. Quizá, tener en cuenta lo que el Papa Francisco nos dice en su Exhortación Apostólica, La Alegría del Evangelio, sea pertinente tanto para Pedro Sánchez como para el resto de los líderes políticos con representación en el Congreso y en el Senado.

 

"¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común. Tenemos que convencernos de que la caridad « no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas ». ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social".

 

Hay que hablar del envejecimiento y de cómo vamos a proyectar la atención a las personas mayores en una sociedad que la realidad familiar no va a poder atender a esta población como viene haciendo hasta la fecha. Hay que comenzar a diseñar un plan de actuación, y hay que hacerlo contando con el Tercer Sector y el Tejido Empresarial. La atención a esta población conlleva, además, otras derivadas, tales como la dependencia y la cronicidad de enfermedades. Hay que idear proyectos conjuntos de atención con nuevas formas de servicio, en donde las dimensiones social y sanitaria estén perfectamente entrelazadas. Todo esto hay que hacerlo teniendo muy presente las diferencias territoriales existentes en nuestro país. Le sugiero al nuevo gobierno atienda al contenido de la tesis doctoral de este enlace :https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=72240

 

Aplicar el derecho subjetivo universal es un deber al que no podemos renunciar en esta área de atención social y sanitaria.

 

Hablar de pensiones es otro punto que no se va a poder ignorar. Hay que hacerlo con valentía. La solución no está solamente en la visión que los políticos puedan tener. Hay que contar con el Tercer Sector y el Tejido Empresarial. El Proyecto de Pensiones que pueda existir para el futuro hay que comenzarlo a idearlo hoy.

 

El desempleo es una constatación y, sin duda, se pueden buscar formulas que apoyen la creación de puestos de trabajo. En su día, cuando fueron las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, propuse una serie de medidas para bajar la tasa de desempleo en esa Comunidad Autónoma, no estaría mal que fueran tenidas en cuenta por el nuevo gobierno de España.

 

La sanidad es un servicio de primer nivel en nuestro país; pero es cierto que la misma puede tener grandes problemas si no se establece un modelo sostenible. La convivencia entre lo público y lo privado es más preciso que nunca. No son modelos que se puedan dar la espalda. Es preciso buscar la colaboración conjunta. La Directiva Comunitaria 24/2014 nos insta a ello a través de la atención a las personas en sus áreas sanitaria, educativa y social. La socialdemocracia siempre se ha sentido llamada a modernizar los servicios públicos sin renunciar a la tutela del Estado en los servicios que se deben de dar a la población. Una vez más es necesaria la articulación de una trabajo conjunto del Gobierno con el Tercer Sector y el Tejido Empresarial.

La educación es otro tema de gran sensibilidad social. Efectivamente existen diversos agentes que intervienen en el proceso educativo de niños y jóvenes, y se ha demostrado que no es malo, al contrario ha hecho posible que un porcentaje muy elevado de la población haya podido llegar a la Universidad. La solución a los problemas educativos no pasa por establecer un programa gestionado únicamente por los políticos de turno. Sería un grave error y al final terminará pasando factura a los políticos que quieran implantarlo. Hay que buscar un modelo que interaccione la gestión política de la educación, llamada pública, con la educación concertada y las universidades privadas.

 

Las diferencias territoriales son fruto de la propia despoblación que está sufriendo España. No es un tema fácil de solucionar, a no ser que se decida hacer un plan de recuperación territorial en donde se diseñe una política de desarrollo económico que, verdaderamente, suponga que unas Comunidades Autónomas cedan en favor de otras. Hay que hablar de solidaridad y de justicia socioeconómica. El Gobierno de España junto a los Gobiernos de las Comunidades Autónomas, y con una visión de equipo, deberán de diseñar qué modelo de desarrollo queremos tener en un futuro en España. Hay que ser conscientes que esto supone elevar a la máxima categoría de responsabilidad a quienes formamos parte de España. Las identidades socioculturales no pueden estar por encima de la Constitución.

 

Sobre los aspectos a tener en cuenta en los temas relacionados con la inmigración, América Latina, África y Asia he escrito varios artículos, que invito a que su contenido sea tenido en cuenta por quien va a tener la responsabilidad de ser el Presidente de España.

 

Para el desarrollo de proyectos conjuntos en los ámbitos de la atención a personas mayores, la cronicidad, la sanidad y la educación propongo articular la figura de Consorcios entre las Administraciones Públicas y los agentes del Tercer Sector y el Tejido Empresarial. Esta figura puede ser la que configure el nuevo modelo de servicio a la población en estos campos.

 

Es verdad que Vd. ha recibido la mayoría de los votos, tiene la legitimidad de proponer la iniciativa de un Gobierno; pero también es cierto que va a precisar de diálogo porque los ciudadanos no hemos otorgado mayorías a nadie. También es constatable que Vd. tiene que tener la libertad de tratar con todas las fuerzas políticas sin tener que depender de nadie. Este es su reto, gobernar en solitario, dialogando y teniendo muy presente que es el Presidente de todas las personas que formamos parte de este gran país, que es España.

 

Servir políticamente a través del diálogo le llevará a practicar el Bien Común; no se aparte de este camino, porque si lo hace terminará encerrándose en sí mismo que es el grave problema que tienen muchos políticos. Le propongo que para que esto no le ocurra tenga muy presente el siguiente texto de la Exhortación Apostólica antes citada del Papa Francisco: "En cada nación, los habitantes desarrollan la dimensión social de sus vidas configurándose como ciudadanos responsables en el seno de un pueblo, no como masa arrastrada por las fuerzas dominantes. Recordemos que « el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral ».Pero convertirse en pueblo es todavía más, y requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía".

 

 

David López Royo

Vicepresidente y Director Ejecutivo Fundación Chávarri por el Bien Común

 

 

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